Recuerdo perfectamente el momento en que me di cuenta: había pasado años intentando ser menos intensa. Menos sensible. Menos... yo.
Me decían que era "demasiado emocional". Que sentía "demasiado profundo". Como si la profundidad fuera un defecto que había que corregir.
Así que aprendí a esconder. A suavizar. A hacer pequeño lo que dentro de mí era inmenso.
El peso de esconder quién eres
Esconder tus emociones no las hace desaparecer. Solo las convierte en un peso que cargas en silencio. En una distancia entre quién eres y quién finges ser.
Y ese espacio entre tu verdad y tu máscara... duele. Duele de una forma que no puedes nombrar, porque has aprendido tan bien a no sentir que ya ni siquiera reconoces el dolor.
Hasta que un día, algo cambia.
La decisión que lo cambió todo
Para mí, ese cambio llegó cuando nació mi hija. Cuando la vi tan pura, tan auténtica en cada emoción, supe que no podía enseñarle a esconderse como yo lo había hecho.
No podía decirle "no llores" cuando yo misma había pasado años tragándome las lágrimas. No podía pedirle que fuera "menos intensa" cuando su intensidad era justamente lo que la hacía brillar.
Así que tomé una decisión: dejaría de temer a mis propias emociones. Y le enseñaría a ella que sentir profundo no es una debilidad. Es un superpoder.
Criar diferente, sanar mientras acompañas
Cada vez que acompaño a mi hija en sus emociones, estoy sanando a la niña que fui. La que necesitaba que alguien le dijera: "Está bien sentir así. Tus emociones son válidas. Eres hermosa exactamente como eres."
Y eso es lo que quiero para cada familia que elige Titela&Co. No solo un muñeco. Sino una herramienta para criar diferente. Para romper el patrón. Para que nuestros hijos crezcan sabiendo que sus emociones son su mayor regalo.
Tu turno de elegir
Si tú también creciste creyendo que sentir era debilidad... si también aprendiste a esconder tu intensidad... quiero que sepas algo:
No es demasiado tarde para desaprender. Para permitirte sentir. Para enseñarle a tus hijos que las emociones no son el enemigo, son el camino hacia una vida más auténtica, más profunda, más real.
Porque cuando dejamos de temer a nuestras emociones, finalmente podemos ser libres.
Con toda mi vulnerabilidad,
