Las emociones que yo escondí y que mi hija celebra

Las emociones que yo escondí y que mi hija celebra

Crecí creyendo que sentir demasiado era un problema.

Que mis emociones eran demasiado intensas.
Que llorar era debilidad.
Que el miedo era algo que había que superar, no acompañar.
Que la rabia era inaceptable.

Nadie me dijo que estaba bien sentir.
Nadie me enseñó que las emociones eran información, no enemigos.

Así que aprendí a esconder.
A reprimir.
A sonreír cuando por dentro estaba rota.
A decir "estoy bien" cuando estaba devastada.

Me costó décadas desaprender eso.

Y entonces me convertí en madre

Y tuve una hija que siente TODO.

Intensamente.
Sin filtros.
Sin vergüenza.

Y al principio, mi primer instinto fue el que me enseñaron:

"No llores, cariño."
"No pasa nada."
"Cálmate."

Pero algo en mí se rompió cuando vi sus ojos.

Porque en sus lágrimas vi las mías.
En su miedo vi el mío.
En su rabia vi la que yo nunca pude expresar.

Y supe que no podía hacer lo mismo.

No podía pedirle que escondiera lo que yo pasé años intentando recuperar.

Lo que yo escondí, ella lo celebra

YO ESCONDÍ MIS LÁGRIMAS.
Aprendí que llorar molestaba. Que era "demasiado sensible". Que tenía que ser fuerte.

MI HIJA LLORA LIBREMENTE.
Y yo la abrazo. Le digo: "Llora todo lo que necesites. Estoy aquí. Tus lágrimas son bienvenidas."


YO REPRIMÍ MI MIEDO.
Me dijeron que no había nada que temer. Que era tonta por tener miedo. Así que lo guardé dentro hasta que se convirtió en ansiedad.

MI HIJA NOMBRA SUS MIEDOS.
"Mamá, tengo miedo de la oscuridad."
Y yo le digo: "Lo entiendo. El miedo está aquí para protegerte. Vamos a acompañarlo juntas."


YO TRAGUÉ MI RABIA.
Las niñas buenas no se enfadan. Las niñas buenas son dulces, complacientes, tranquilas.

MI HIJA EXPRESA SU ENFADO.
"¡Estoy muy enfadada!"
Y yo le digo: "Está bien estar enfadada. Tu rabia es válida. ¿Qué necesitas?"


YO ESCONDÍ MI TRISTEZA.
Porque nadie quiere estar cerca de alguien triste. Porque "tienes que ser positiva".

MI HIJA HABITA SU TRISTEZA.
"Estoy triste, mamá."
Y yo me siento con ella. No intento arreglarlo. Solo acompaño. "La tristeza también es bienvenida aquí."

No es fácil

Hay días en que mi primer instinto sigue siendo:
"Cálmate."
"No es para tanto."
"Ya pasará."

Porque eso es lo que me enseñaron.

Pero respiro.
Y elijo diferente.
Y le doy lo que yo no tuve.

Lo que estoy sanando a través de ella

Cada vez que acompaño sus emociones sin juzgarlas, sano a la niña que fui.

Cada vez que le digo "está bien sentir", me lo digo a mí misma también.

Cada vez que la abrazo mientras llora, abrazo a la niña que lloró sola.

Criar a mi hija emocionalmente libre está sanando mis propias heridas.

Y eso es lo más hermoso y doloroso a la vez.

Para ti, que también sentiste demasiado

Si creciste creyendo que tus emociones eran un problema...
Si aprendiste a esconder, reprimir, controlar...
Si te dijeron que eras "demasiado sensible", "demasiado intensa", "demasiado emocional"...

Quiero que sepas:

No estabas rota.
Nunca estuviste rota.
Sentir profundamente es un don, no una carga.

Y ahora tienes la oportunidad de darle a tu peque lo que tú no tuviste.

La libertad de sentir sin vergüenza.

Y al hacerlo, te liberas tú también.

Esto es romper patrones 🔥

No desde el resentimiento.
No desde la culpa.
Sino desde el amor.

Honrando lo que recibimos.
Y eligiendo conscientemente dar algo diferente.

Porque nuestros peques merecen crecer sabiendo que sentir es humano.

Y nosotros merecemos sanar mientras los acompañamos.

💫

Laisser un commentaire

Veuillez noter que les commentaires doivent être approuvés avant d'être publiés.