No hacemos muñecos bonitos, hacemos muñecos que sostienen

No hacemos muñecos bonitos, hacemos muñecos que sostienen

No hacemos muñecos bonitos.

Hacemos muñecos capaces de sostener.

El llanto que no sabe cómo salir.
La rabia que no encuentra palabras.
El miedo que se esconde debajo de la cama.

Bibi no brilla.
No hace ruido. No tiene pantalla.

Pero hace algo que ningún juguete puede hacer:

Te mira.
Te acompaña.
Te dice sin palabras que lo que sientes... está bien.

Es espejo. Es compañero. Es lenguaje.

El primer lenguaje emocional de tu peque.
Desde el primer día.


A veces los niños sienten demasiado para tan poquito cuerpo.

Y no saben cómo sacarlo.
O creen que no deben.
O tienen miedo de ponernos tristes a nosotros.

Así que lo guardan.
Bien adentro.
Donde nadie lo vea.

Y ahí se queda.

Bibi no pregunta.
No exige.
No juzga.

Simplemente está.

Y a veces, solo con estar,
hace que el peque se atreva a mirar
lo que lleva guardado.

La pena.
El miedo.
La rabia.

Porque no hay que cargar con eso solo.

Nombrarlo ayuda.
Sentirlo ayuda.
Compartirlo... sana.

Un niño que aprende que sus emociones no son un peso
sino una parte hermosa de quien es,
crece libre.


Bibi no cura.
Pero acompaña mientras sana.

Y a veces, eso es todo lo que necesitamos.

Porque más allá de un juguete que brilla,
existe un juguete que hace sentir
lo más profundo de uno mismo.

Eso es Titela&Co. 🐰💛

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